El secreto para que tus clientes potenciales llenen tu formulario de contacto

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Seamos honestos… ¿Quién no odia completar formularios? Odiar es una palabra fuerte lo se, pero a veces, es verdad. Al solicitar un formulario de contacto para descargar una oferta, primero tienes que pensar en los usuarios que deberán enfrentarse a ese formulario del otro lado de la pantalla. ¿Sería la situación algo así?

Introduce tu nombre, dirección, número de teléfono, nombre de la compañía… también el mueble favorito para arañar del gato de tu tío abuelo…

Es probable que el prospecto diga un par de malas palabras, se lastime el dedo gordo del pie por patear el escritorio o intente arrojar la computadora por la ventana. Pero el contenido que ofrece tu sitio es realmente bueno. Por eso, continúa completando los múltiples campos del formulario para, al final, obtener el premio.

Por último, lo logra y ahí está: el botón “Enviar”. “¡No me digas qué hacer!”, grita, y cierra la ventana. No es el único. Los formularios que utilizan el botón “Enviar” tienen una tasa de conversión del 3 por ciento menos que los que no lo tienen. ¿Pero entonces cómo haces para que alguien envíe un formulario? La respuesta es: usando un poco de psicología.

¿Qué deberían decir tus formularios?

1) La elección de palabras importa

La primera regla del club de los formularios: no uses la palabra “enviar” cuando quieras que alguien envíe un formulario. Los estudios demuestran que los botones “haz clic aquí” e “ir” son un 30% y un 25% mejores en estas situaciones, respectivamente.

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2) El largo importa 

La segunda regla del club de los formularios es: el tamaño importa. Mientras más corto sea el formulario, mayor será la tasa de conversión. Por eso, deja de lado los campos innecesarios. Recortar la cantidad de campos podría ser doloroso al principio, porque parecería que estás echando por la borda información valiosa, pero esa pérdida se verá como un cosquilleo cuando veas que tus tasas de conversión se elevarán en un 120 % (historia verídica).

El largo del formulario tiene que estar estrictamente relacionado con el valor de la oferta. Por ejemplo, si estás llenando un formulario para suscribirte a un blog o newsletter email y nombre es suficiente. Pero si es un formulario para un libro electrónico original que tiene una propuesta de valor única puedes darte la libertad de incluir más preguntas.

Recuerda que esta información la debes utilizar no para bombardear a tus contactos con emails sino para comunicarte con él de manera personalizada y única entregándole valor a tus prospectos.

3) La elección de campos importa

La tercera regla del club de los formularios: a menos que operes un negocio que llama por teléfono a cada persona que completa el formulario correspondiente, omite el campo de número de teléfono o haz que el campo sea opcional. Puedes pedirle el número de teléfono después durante el proceso de seguimiento utilizando seguimiento de prospectos.

¿Cuándo puedes pedir más datos?

Reunir información de tus clientes es un tanto complicado. No quieres que nadie sienta que lo estás espiando con un par de binoculares ¿cierto? Sin embargo, cada dato que reúnes te ayuda a desarrollar contenidos, mejorar los servicios que ofreces e incluso los productos que vendes para satisfacer sus necesidades.

De hecho, piensa en los formularios de contactos como una cita. Ese es el cuarto secreto. ¿Intentaste sacarle toda la información posible a tu pareja en tu primera cita? Por ejemplo, ¿le preguntaste su edad? Si lo hiciste, probablemente no tuvieron una segunda cita. Los formularios que tienen el campo “edad” tienen menos posibilidades de conversión. ¿Le preguntaste su dirección? ¿Dónde trabajaba? ¿De qué trabajaba? ¿Cuánto dinero hacía su compañía por año? ¿Cuánto dinero él ganaba por año? Revelar toda esa información a alguien a quien apenas conoces es agotador. Y la persona que hace las preguntas da un poco de miedo.

En cambio, comienza con lo básico. Y la próxima vez que salgan, preguntas un poco más. En la tercera cita, es posible que ya sepas un poco más sobre la persona a la que le estás pagando la cena. Lo mismo debes hacer con tus formularios de contacto. Comienza con el nombre y el email, y luego empieza a agregar desde ahí una o dos preguntas cada vez que un cliente potencial regrese. Antes de que te des cuenta, sabrás todo lo que necesites para que la experiencia de compras de tu “cita” sea la mejor que haya tenido.

Aquí te dejo un post de algunos formularios de contacto que provoca llenar. 

Via Hubspot

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